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El mal que aqueja a la Argentina…

La diferencia entre un pensamiento crítico y un terraplanista negacionista, es que para el segundo, los hechos son secundarios frente a las creencias y a los antojos.



Por María Beatriz Gentile

No es la extensión, como preconizaba Sarmiento, sino el negacionismo.

En Argentina, la diputada cordobesa de Juntos por el Cambio, Patricia De Ferrari escribió un twitter “¿Falta mucho para que aparezcan los Falcon verdes para impartir justicia a la medida de Juan Grabois y compañía? En clara alusión a las prácticas siniestras del terrorismo de estado. La legislatura de Córdoba la sancionó y suspendió por seis meses sin goce de sueldo.

Envalentonada por su correligionaria, la legisladora mendocina, Hebe Casado, hace unos días comparó a los desaparecidos de la última dictadura con los fallecidos por la pandemia del coronavirus “Hay 30 mil muertos reales por Covid, pero no hay 30 mil desaparecidos reales por la dictadura", expuso.

En términos históricos, el negacionismo fue un movimiento de opinión que surgió en los años 70’ en Francia y cuyo sentido fue negar la existencia del genocidio nazi y acusar a los judíos de inventar la Shoah 

En 1987, el historiador Henry Rousso bautizaría como ‘negacionismo’ a ese movimiento -antes llamado “revisionismo”- que pretendía negar la existencia de testimonios, documentos, archivos, imágenes que confirmaban la existencia de los crímenes cometidos

En 1990 se promulgó, en ese país, la Ley Gayssot que prevé -para quienes pongan en duda la existencia de crímenes contra la humanidad cometidos por los nazis durante la segunda guerra mundial- penas idénticas a las que castigan la provocación al odio o a la discriminación racial

En Alemania, el delito de negacionismo, también se castiga con una pena de hasta cinco años de prisión efectiva. La Corte Constitucional declaró que la negación del Holocausto no quedaba comprendida en la libertad de expresión. Por eso, cuando Eva Herman, una periodista televisiva dijo: “los valores familia, hijos y maternidad, también fueron fomentados por el Partido Nazi, pero luego fueron anulados por la Generación del ´68 “sus palabras le valieron la cancelación inmediata de su contrato, el despido y la no indemnización. La negación de los crímenes nazis no es una opinión, sino un delito.

En febrero de este año el presidente Alberto Fernández se reunió en París con organizaciones de derechos humanos, ante quienes se comprometió a impulsar una ley contra el "negacionismo de la dictadura", similar a la ley francesa

¿Cuál sería el eje de los argumentos para el debate social y político? Manfredo Koessl, escribió que en Alemania como en Argentina existieron juicios que probaron fehacientemente los hechos. Verdad histórica, verdad jurídica.

Las y los negacionistas históricos suelen acudir al número de víctimas como forma de alivianar la carga del crimen. En Alemania como en Argentina los genocidas intentaron cubrir sus huellas de todas las formas posibles y tuvieron para ello a su disposición el aparato del Estado, lo que invierte entonces la carga de la prueba.

La ley alemana sorteó la discusión de este tipo de truco ilusionista y equiparó el cuestionamiento de los casos, con el de negar tanto los hechos como su justificación

El negacionismo además de una corriente política justificadora de crímenes de lesa humanidad, es también una actitud. Una especie de rechazo a aceptar una realidad empíricamente verificable. 

En ciencia, es el rechazo a conceptos fuertemente apoyados por la evidencia que forman parte del consenso científico. Un ejemplo clásico es el creacionismo y su disputa con la evolución o la divertida idea de que la tierra es plana.

Los terraplanistas creen que la Tierra es horizontalmente infinita. ¿Cómo se explican entonces las fotos del planeta desde el espacio? Sencillo: son falsas

La diferencia entre un pensamiento crítico y un terraplanista negacionista, es que para el segundo, los hechos son secundarios frente a las creencias y a los antojos.

La teoría de la conspiración fantasma siempre formará parte de sus argumentos, cuando no es el comunismo es la OMS, sino es Cuba es Venezuela, sino es Moyano es Grabois. Por eso frente al terraplanismo político hay poco que hacer.















Fuente: Va con Firma
María Beatriz Gentile
Historiadora, decana de la facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Comahue