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Jack o la gradualidad macrista

A los sectores de derecha, poco les interesa la agonía democrática, más bien la promueven con sus extorsiones y sus reiteradas violaciones al estado de derecho.



Por Osvaldo Pellin

La gradualidad con que el macrismo anunció su modo de gestión al comienzo de su mandato, solo para hacer el ajuste, significaba en buen romance, cómo desguazar al país. Algo que la metáfora del mítico personaje, Jack el destripador, ilustra con suficiencia.

Aquella fue en plena gestión y es hoy su propuesta para la elección de medio término. ¿Quién puede asegurar que otro será su programa, si ya ancló al país a una deuda ilegal e impagable de magnitud nunca vista, maniatando a los argentinos a administrar una Nación fundida? ¿Qué le falta para enajenar definitivamente nuestra soberanía política? ¿Proponerse como país libre y asociado a lo Puerto Rico? ¿O guardar las apariencias y aliarse como socio menor con los EEUU en cuanta empresa bélica emprenda el país del Norte?

En esa tarea está, cuando anuncia sus provocaciones a la bloqueada Cuba e ironiza con que Argentina es Argenzuela, para denostar por partida doble, al país hermano y a su misma Nación. Cuando recibe orgulloso a un personaje como Netanyahu y revela su amistad con Trump que deviene desde hace mucho tiempo cuando ambos negociaban por un predio en el centro mismo de Manhattan en New York, lo que no le impidió anunciar su deseo de que su “amigo” fuese derrotado por su adversaria de entonces Hillary Clinton.

Contrabando de pertrechos apoyando la dictadura boliviana, negacionistas del pasado y de siempre, acerca de los crímenes de lesa humanidad en el país (1976-1983), ausencia de propuestas y de debates porque directamente no tienen propuestas. Y así les han quedado las Fake News, cada vez más fáciles de detectar, como último falso argumento de sus mentiras, que funcionan como los virus que invaden los equipos informáticos, difíciles de erradicar: siempre hay uno nuevo que elude las protecciones formales que se establecen.

En concreto, estas elecciones de medio término no tendrán sustancial debate porque no creo que JxC quiera afrontarlo. Después de que han pasado casi 20 meses que dejaron el poder, apuestan al olvido para cargar energía en contra del gobierno popular pero no confrontan ideas, tiran chicanas y naderías haciendo eco a los titulares de la prensa hegemónica.

Así la democracia agoniza, sin ideas y sin debate. Beneficios y perjuicios de quienes enarbolan una falsa bandera del republicanismo.

Poco les interesa la agonía democrática, más bien la promueven con sus extorsiones y sus reiteradas violaciones al estado de derecho.































Fuente: Va con Firma