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Peronismo y Unidad: puede ser solo una fotografía o una herramienta real de construcción colectiva

Si clasificamos al término Unidad en el mundo de las matemáticas, nos indica entre otras cosas, que se puede contemplar como una Unidad Imaginaria. Podríamos decir que no está mal entonces, relacionar a la Unidad con lo hipotético o de la dimensión irreal. También se la representa como el primer elemento de una multiplicación, o sea, la individualidad que puede conformar una pluralidad. Lo solitario y lo colectivo. 


Ahora bien, si nos referimos a la Unidad en términos políticos, estaremos citando a un elemento o posibilidad de organización dentro de una estructura ideológica o partido político. 

El ser social, político, crítico de la realidad que habita, que es afectado por ella y a la que afecta directamente por el solo hecho de existir, es la Unidad en sí. Por lo tanto, hablar de Unidad en términos de organización es, inevitablemente, considerar la individualidad o las individualidades que la representan. 

Hecha esta simple introducción, podríamos afirmar que existe la Unidad en el Peronismo entrerriano y sin temor a equivocarnos, podríamos manifestar que a esa Unidad, hace falta representarla en un contexto de masividad, amplitud, pluralidad; que la incluya, que la organice, que le genere sinergia de ideas, de acción, de interpretación, etc. 

“Fotocracia” como auoboicot de la Unidad 

¿Qué viene a poner en crisis la posibilidad real de construir una Unidad de Unidades? 

La apariencia, la ficción, la fantasía, eso que el mercado supo configurar muy bien y lo denominó márquetin o marketing. 

El marketing trabaja, mayormente, sobre el inconsciente de las masas, no le importa demasiado el raciocinio. Busca crear subjetividades aún en aquellos sujetos que pareciesen, a prima facie, no tener interés en algo que se le intenta “vender”. 

Refiriéndonos al párrafo anterior, entiéndase entonces a la “fotocracia”, como una de las más efectivas armas del mercado para lograr dicho objetivo. Arma que solo pudo adoptarse por la política (que suele ser una herramienta de transformación social), si las ideas efectistas empresariales toman cierto dominio en ese campo al que hace algunos años atrás no aceptaban y por lo contrario, criticaban fuertemente. Pero el capitalismo se adapta y hace propia esas dimensiones que le sirven para su empresa. Así, la política pasó a ser campo fértil para los CEOs del mundo de los negocios. Solo había que darle (o hacerle creer que se le daría), a las sociedades, lo que las sociedades le piden a la política. 

En Argentina (y para esto no hay que investigar mucho), fue el modelo liberal y neoliberal, con un claro apego a las prácticas que son comunes de la propiedad privada, empresarial y especulativas del mercado; el que impregnó a la acción política de estilo, marca y moda. 

¿Hasta dónde llegó el daño? 

“Hasta la médula”, dirían hoy algunos dirigentes que intentan dar batalla contra el destierro de esa concepción marketinera, que muestra más de lo que realmente hay para mostrar. 

“La política debe ser verdad ciento por ciento. Lo demás es politiquería y el Peronismo siempre se diferenció de la politiquería”. 

“Adornar la realidad nos hace perder criterios que deberían estar arraigados en nuestras filas, tanto como nuestro nombre y apellido”. 

“Para lograr una foto en un diario que mostrase lo que se militaba y se milita en los barrios, teníamos que haber tenido una trayectoria previa que respalde esa imagen. Es decir, la transformación de la realidad llegaba antes y mucho después, la difusión. A nosotras nos importaba lo primero. Hoy es un verdadero problema poder distinguir lo que se hizo de lo que se muestra. Nada honesto hay en eso”. 

Fotos de reuniones en las que la comunicación intenta lograr su cometido, sin importar el contenido. De hecho, puede no existir el contenido, puede no estar representado en la imagen, porque lo que se desea es solamente el efecto de esa foto y a ese efecto lo llaman, hecho político. 

La foto de la Unidad y la Unidad en realidad 

Volviendo al punto de partida; a todas las dificultades que se presentan a la hora de acercar posicionamientos en una construcción colectiva, también termina siendo la “fotocracia” lo que le resta significancia a una Unidad pragmática, en este caso en un partido político, el peronismo. 

La “fotocracia” es una especie de legado del macrismo que el Peronismo adoptó y parece no querer soltar. A partir de esto, todo lo que se proclame en ámbitos institucionales o en el llano, deberá estar acompañado del impacto visual o audiovisual, incluso antes de la acción y aunque ésta última nunca suceda. 

Actualmente, en las bases del Peronismo entrerriano existe un inmenso revuelo de organizaciones, corrientes, espacios, individualidades, ideas, proyectos, militancia; cubiertos por una inmensa sensación de orfandad. Lo que podría llamarse Unidad sin Unidad, aunque las fotos muestren otra cosa. 

Existe, en las bases, un compromiso con la historia lejana y reciente, pero también fuertes críticas con la poca inclusión o apertura a la participación de ésta coyuntura (a la que critican muy tibiamente porque saben que el enemigo está en otro lado). 

El rechazo no tiene que ver con el modelo o el rumbo que toma el peronismo ante las dos grandes crisis: la del hambre que dejó Macri y la sanitaria que trajo el Covid-19. Todo lo contrario. Hay una especie de espera atenta que puede volverse por momentos impaciente, acerca del rol que irá forjando el modelo que gobierna y sobre todo, ante los desafíos políticos que se avecinan en un país donde el paso del tiempo pareciera tener otra velocidad, mucho más rápida que en otros lugares del mundo e incluso de Latinoamérica. 

El rechazo es a la “fotocracia” empalagosa de un peronismo que se caracterizó siempre por tener otra alquimia y no la de los elementos que post macrismo, proponen capitalistas, mercantilistas y especuladores. No se puede pensar ni construir Unidad desde allí. 

Colocando el zoom en el peronismo de Paraná, ciudad capital de la provincia en la que existe y convive la mayor cantidad de organizaciones sociales y políticas con incidencia en el entramando del peronismo local particularmente y el PJ entrerriano en general; podemos detectar lo alejado que se encuentran las capas dirigenciales con sus respectivos anclajes en el poder, de aquella fuerza territorial que tiene al militante haciendo malabares para que la vida de los demás sea menos sufrida que la propia. 

En el medio de lo que pareciera ser un abismo que separa al compañero con poder y al que le permitió ostentarlo; se improvisan intentos de conformar concejos, planes estratégicos, redes o mesas a las que se puedan sentar la mayoría (sino a todxs), los referentes (Unidades), de ese hermoso abanico de ideas y fuerza de acción política que conforman las organizaciones territoriales y que aún no entran en el cuadro de lo que podría ser la Foto de la Unidad de Unidades. 

Brotes de Unidad

Tal vez, en el segundo semestre del año, la militancia de base tenga el reconocimiento por parte de las capas dirigenciales del poder que, entre otras cosas, estarían en deuda con esa militancia por el rol que cumplió en el proceso electoral pasado, una de las campañas que mayor fuerza de pulmón popular expresó. 

El Macrismo rosqueaba con tres o cuatro organizaciones territoriales que mayormente marcaban presencia en CABA y el Conurbano Bonaerense. Nunca fue más allá. Era impensado construir fuerza popular con aquel modelo que tenía como premisa, quitarle el plato de comida de la boca a los más vulnerables. Pero hoy gobierna un modelo que es la antítesis de aquel. Un modelo que tiene experiencia en interpretar y avanzar en términos colaborativos con agrupaciones sindicales, sociales, culturales y políticas. Lo ha hecho en las peores crisis. Un modelo que interpuso como visión común, “ser mejores” de lo que demostró ser antes. Sin dejar de comprender la complejidad que provoca una pandemia mundial; tal vez e inexplicablemente, algunos dirigentes que se encuentran en espacios de poder, no se han sentido interpelados por esas bases (la de los malabares), o tal vez sí y continúan eligiendo como chivo expiatorio al Covid-19. 

El macrismo inoculó estilos de hacer política que en mayor o menor medida, afectó a otros espacios. Sino hagamos juntos una revisión de archivo de los actos partidarios a 360°, los papelitos y el crimen de la mística militante que produjo el PJ durante los últimos años al  impedir banderas o bombos en algunas ocasiones. A eso hay que sumarle que las Unidades Básicas dejaron de ser lo que fueron.


En las Unidades Básicas se tratan o trataban los asuntos partidarios y comunales, se forman o se formaban cuadros políticos. Hoy se podría pensar también que, las Unidades Básicas cumplan un rol social estratégico de abordaje territorial ante la pandemia. Pienso en chicos sin computadoras ni acceso a Internet concurriendo a estos espacios, tan efectivos como antes lo era el apoyo escolar y la enseñanza de oficios.

¿Se habilita en esta fase, la Unidad?

Cerramos con palabras que no nos pertenecen,  le pertenecen a todxs lxs que con ellas se sientan identificados, desde el momento en que se comparte en una red social. 

Su autor, un querido y reconocido militante peronista paranaense: 

“Formamos parte de un movimiento que desde su nacimiento supo interpelar la historia e interpretar a su principal sujeto protagonista que es el pueblo” 

“Hoy en día la principal inquietud sigue siendo la de consolidar un amplio marco de Unidad que sea superador al contexto de conflictividad que con sus artilugios proponen los enemigos históricos de lo nacional y popular”. 

“Sin lugar a dudas que esa vital Unidad se tiene que sellar mediante el consenso y la generosidad de los sectores involucrados, entendiendo que este noble y vital objetivo se lograra articulando desde abajo hacia arriba pero también desde arriba hacia abajo, en lo que refiere al pago chico, sin ánimo de contradecir ni incomodar a nadie, frente a la complejidad que impone el contexto social que nos atraviesa y entendiendo, del valor de cada uno de nuestros dirigentes, sería un error considerar que la Unidad del peronismo paranaense entra en una sola foto, y más aún cuando todavía no se ha logrado aplacar un incesante murmullo que día a día sube de tono”. 

“En fin, desafíos a tener en cuenta desde lo colectivo” 

“Se deberá actuar con la generosidad suficiente como para saldar deudas pendientes y convocar en función de Unir al peronismo paraense”. 


P/D. A quien corresponda...” 


Jorge “Kinoto” Vázquez